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      <title>Donde no llega la ficción</title>
      <pubDate>Sat, 13 Jan 2024 04:00:00 GMT</pubDate>
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      <dc:creator>Antonio Muñoz Molina</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Todo relato de un superviviente tiene algo de falsedad o de impostura, porque nadie que conociera el extremo del horror pudo volver vivo.  Por ello, hay cosas que las palabras no pueden hacer, no saben decir </dcterms:alternative>
      <description>Todo relato de un superviviente tiene algo de falsedad o de impostura, porque nadie que conociera el extremo del horror pudo volver vivo.  Por ello, hay cosas que las palabras no pueden hacer, no saben decir </description>
      <category>Opinión</category>
      <category>Cultura</category>
      <category>Cine</category>
      <category>Películas</category>
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      <category>Documental</category>
      <category>Claude Lanzmann</category>
      <category>Holocausto judío</category>
      <category>Nazismo</category>
      <category>Campos concentración nazis</category>
      <category>Dictadura</category>
      <category>Dictadura argentina</category>
      <category>Ricardo Darín</category>
      <category>Julio César Strassera</category>
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      <category>Supervivientes</category>
      <category>Accidentes aéreos</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>James Joyce</category>
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        <media:credit>FRAN PULIDO </media:credit>
        <media:title>Donde no llega la ficción. Antonio Muñoz Molina</media:title>
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      <content:encoded>&lt;img src="https://imagenes.elpais.com/resizer/IYFpm5U4uaNtUPBmCN8lEqnhauc=/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa/public/44JHM773AFB5FIGAQZK77WQ3D4.jpg" width="2400" height="2400" alt="."&gt;&lt;/img&gt;&lt;p&gt;Hay secretos que se resisten a ser revelados, dice Poe. Yo creo que hay historias que se resisten a ser convertidas en ficción. Me refiero sobre todo a las ficciones visuales, no a las literarias, porque la literatura trabaja con palabras, que son siempre más abstractas que las imágenes, y corren menos peligro de ser confundidas con la realidad. Hay historias que por su propia naturaleza demasiado íntima o demasiado atroz parece que están en el límite mismo del silencio, de lo que no puede ser contado sin profanación o deslealtad, o riesgo de mentira. Incluso hay cosas, momentos de la vida, entre amantes, entre padres e hijos, entre amigos, que nos parece que no tienen un nombre que esté a la altura de su intensidad y de su belleza, y es mejor que queden en silencio, secretos que es mejor que no sean revelados. Hay una escena en &lt;a href="https://elpais.com/diario/2002/11/30/cultura/1038610807_850215.html" target="_blank"&gt;&lt;i&gt;Los muertos, &lt;/i&gt;de James Joyce,&lt;/a&gt; que no puedo leer sin estremecerme. Gabriel Conroy, hombre inseguro y sentimental, mira a su esposa, Gretta, a la que ama con locura, casi con miedo de no ser correspondido, y dice Joyce: “Momentos de su secreta vida juntos estallaban como estrellas sobre su memoria”. Hay cosas supremas que no pueden ser contadas, que no deben ser contadas. Quizás a algo de eso alude Cervantes en &lt;i&gt;Don Quijote, &lt;/i&gt;a través &lt;a href="https://elpais.com/diario/2005/12/31/babelia/1135990219_850215.html" target="_blank"&gt;su fiel narrador fantasma Cide Hamete Benengeli: &lt;/a&gt;“Y pide que se le alabe no por lo que dijo sino por lo que dejó de decir”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/opinion/2024-01-13/donde-no-llega-la-ficcion.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>Pigtown, en modo ‘pub’</title>
      <pubDate>Mon, 18 Aug 2014 22:00:03 GMT</pubDate>
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      <dc:creator>Use Lahoz</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Una bienal de arte, un museo con ‘picassos’ y el auténtico café irlandés. Limerick, la tercera ciudad de Irlanda, está en plena efervescencia. Aquí nacieron Frank McCourt y The Cranberries</dcterms:alternative>
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      <category>Vikingos</category>
      <category>The Cranberries</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Irlanda</category>
      <category>Historia medieval</category>
      <category>Grupos música</category>
      <category>Europa occidental</category>
      <category>Europa</category>
      <category>Historia</category>
      <category>Música</category>
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        <media:text>Dos turistas en el centro de Limerick. </media:text>
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      <content:encoded>&lt;img src="https://ep01.epimg.net/elviajero/imagenes/2014/08/14/actualidad/1408024482_684631_1408025696_noticia_normal.jpg" width="560" height="691" alt="Dos turistas en el centro de Limerick. "&gt;&lt;/img&gt;&lt;p&gt;La ciudad del río Shannon deja atrás su fama canalla para consolidarse como la tercera ciudad más poblada de Irlanda. Acaba de estrenar muelle tras una remodelación que lo ha rejuvenecido, y ha sido designada capital cultural del país en 2014. Entre los actos destaca la recién inaugurada Bienal de Arte de Irlanda (Eva), comisionada por Bassam el Baroni, que ha reunido a artistas contemporáneos de primera línea como Asier Mendizabal o Martí Anson. Conocida por el sobrenombre de Pigtown (ciudad de los cerdos) por la gran cantidad de granjas que atesora el condado de Limerick, es también célebre por la solvencia de su School of Art and Design y el County House proyectado por Merritt Bucholz. Ah, y también por ser la ciudad de &lt;em&gt;The Cranberries&lt;/em&gt;y del escritor Frank McCourt, por supuesto.&lt;/p&gt;&lt;img src="https://ep01.epimg.net/elviajero/imagenes/2014/08/14/actualidad/1408024482_684631_1408025177_sumario_normal.jpg" width="300" height="349" alt="."&gt;&lt;/img&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/elviajero/2014/08/14/actualidad/1408024482_684631.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="https://ep01.epimg.net/elviajero/imagenes/2014/08/14/actualidad/1408024482_684631_1408025590_sumario_normal.jpg" width="300" height="209" alt="Vistas del King John&amp;acute;s Castle, en la isla de del Rey."&gt;&lt;/img&gt;&lt;img src="https://ep01.epimg.net/elviajero/imagenes/2014/08/14/actualidad/1408024482_684631_1408025137_sumario_normal.jpg" width="300" height="177" alt="Interior del Flannerys Bar."&gt;&lt;/img&gt;</content:encoded>
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      <title>En Limerick, tras los pasos de Frank McCourt</title>
      <pubDate>Tue, 26 Feb 2013 23:00:05 GMT</pubDate>
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      <dc:creator>Laura García Rojas</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Ruta por la ciudad irlandesa para los fans de ‘Las cenizas de Ángela’</dcterms:alternative>
      <description>Ruta por la ciudad irlandesa para los fans de ‘Las cenizas de Ángela’</description>
      <category>Viajeros urbanos</category>
      <category>Frank McCourt</category>
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      <category>Ofertas turísticas</category>
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        <media:text>El edificio del Museo de Frank McCourt fue una escuela en la que estudió un unos años el novelista.</media:text>
        <media:description>El edificio del Museo de Frank McCourt fue una escuela en la que estudió un unos años el novelista.</media:description>
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      <content:encoded>&lt;img src="https://ep01.epimg.net/elviajero/imagenes/2013/02/23/actualidad/1361638559_796426_1361640126_noticia_normal.jpg" width="560" height="347" alt="El edificio del Museo de Frank McCourt fue una escuela en la que estudió un unos años el novelista."&gt;&lt;/img&gt;&lt;p&gt;Frankie en el colegio. Frankie recogiendo carbón, para alimentar el fuego. Frankie a orillas del temido río Shannon. &lt;strong&gt;Frank McCourt&lt;/strong&gt; fue un niño pobre pero listo, con esa astucia que solo la necesidad despierta. Las cosas no eran fáciles en el Limerick de los años 30-40. Tampoco de puertas adentro, en los brazos de una familia con un padre ausente, agarrado a una pinta de cerveza. Pero, a pesar de todo, ese crío desaliñado de ojos frágiles se las apañó para despertar intensamente a la adolescencia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/elviajero/2013/02/23/actualidad/1361638559_796426.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>Frank McCourt, el autor de 'Las cenizas de Ángela'</title>
      <pubDate>Tue, 21 Jul 2009 05:00:00 GMT</pubDate>
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      <dc:creator>Walter Oppenheimer</dc:creator>
      <dcterms:alternative>El éxito le llegó a los 66, y el Pulitzer, un año más tarde</dcterms:alternative>
      <description>El éxito le llegó a los 66, y el Pulitzer, un año más tarde</description>
      <category>Escritores</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Literatura</category>
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      <category>Cultura</category>
      <category>Obituarios</category>
      <category>Sucesos</category>
      <category>Sociedad</category>
      <media:keywords>Frank,McCourt,autor,cenizas,Angela</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;Frank McCourt nació y murió, la noche del domingo, en Nueva York, pero su nombre estará para siempre ligado a la ciudad irlandesa de Limerick, donde se crió, y lo contó en la novela &lt;i&gt;Las cenizas de Ángela,&lt;/i&gt; que publicó en 1996, cuando ya tenía 66 años. McCourt, al que no le hubiera importado ser para siempre el maestro de literatura inglesa que en realidad fue casi toda su vida, vivió un éxito inmediato y deslumbrante con aquel libro, en el que describió las penurias de su familia en un mundo marcado por la más absoluta miseria. Un año después de su publicación recibió el Premio Pulitzer. Tres años después, la novela fue llevada al cine.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2009/07/21/necrologicas/1248127202_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="https://ep01.epimg.net/diario/imagenes/2009/07/21/necrologicas/1248127202_850215_0000000000_sumario_normal.jpg" width="400" height="294" alt="Frank McCourt, en su vivienda de Nueva York, en octubre de 2005."&gt;&lt;/img&gt;</content:encoded>
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      <title>Anónimo mantovano</title>
      <pubDate>Sat, 15 Sep 2007 22:00:00 GMT</pubDate>
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      <dc:creator>Enrique Vila-Matas</dc:creator>
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      <description>Anónimo mantovano</description>
      <category>Frank McCourt</category>
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      <category>Opinión</category>
      <category>David Grossman</category>
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      <content:encoded>&lt;p&gt;&lt;b&gt;1&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2007/09/16/catalunya/1189904842_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>"El profesor' es la entrega más difícil de mis tres libros autobiográficos"</title>
      <pubDate>Tue, 16 May 2006 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2006/05/17/cultura/1147816804_850215.html</link>
      <dc:creator>Eduardo Lago</dc:creator>
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      <category>Memorias</category>
      <category>Frank McCourt</category>
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      <content:encoded>&lt;p&gt;Resulta difícil asociar el lujoso edificio de apartamentos situado en las inmediaciones de Central Park donde vive Frank McCourt (Brooklyn, 1930) con las fétidas viviendas donde, según cuenta en &lt;i&gt;Las cenizas de Ángela,&lt;/i&gt; siendo niño, el hambre le obligó a chupar los papeles de periódico que habían servido para envolver raciones de pescado con patatas. Pero basta que empiece a hablar para darse cuenta de que la voz que oímos, limpia de todo artificio y sentimentalismo, es la misma que recorre sus libros de memorias. El último de ellos, titulado &lt;i&gt;El profesor&lt;/i&gt; (Maeva), tercera entrega de su autobiografía, es una evocación de sus largos años de dedicación a la enseñanza. El escritor, que estuvo ayer en Madrid y presentó su libro en la Residencia de Estudiantes, respondió a esta entrevista hace unos días en Nueva York.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2006/05/17/cultura/1147816804_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="https://ep01.epimg.net/diario/imagenes/2006/05/17/cultura/1147816804_850215_0000000000_sumario_normal.jpg" width="330" height="480" alt="Frank McCourt, ayer en Madrid."&gt;&lt;/img&gt;</content:encoded>
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      <title>La memoria múltiple</title>
      <pubDate>Fri, 12 May 2006 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2006/05/13/babelia/1147477817_850215.html</link>
      <dc:creator>Maria José Obiol</dc:creator>
      <dcterms:alternative>La memoria múltiple</dcterms:alternative>
      <description>La memoria múltiple</description>
      <category>Escritores</category>
      <category>Crítica literaria</category>
      <category>Frank McCourt</category>
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      <category>Narrativa</category>
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      <category>Literatura</category>
      <category>Sociedad</category>
      <category>Cultura</category>
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      <content:encoded>&lt;p&gt;Cuando Frank McCourt  publicó &lt;i&gt;Las cenizas de Ángela&lt;/i&gt; tenía 66 años, vivía en Nueva York y le seguían rondando los mismos demonios desde hacía décadas: nacionalismo, catolicismo, pobreza y la memoria de un padre alcohólico. También estaba la palabra "mojado", que añadía al recuerdo de la infancia una pobreza que tenía también su representación en el agua de lluvia que anegaba la estancia inferior del habitáculo de dos plantas que ocupaba su familia en Limerick (Irlanda). El éxito de &lt;i&gt;Las cenizas de Ángela&lt;/i&gt; fue espectacular (15 millones de lectores) y en el libro, el propio McCourt recuperaba su voz de niño para contar con especial humor su triste infancia. Años más tarde publicó &lt;i&gt;Lo es,&lt;/i&gt; que recogía su vuelta a Nueva York y su decisión de dedicarse a la enseñanza. Ahora McCourt ofrece una tercera entrega, &lt;i&gt;El profesor,&lt;/i&gt; donde se dedica a hablar de lo que para él ha sido lo más importante en su vida. Esto es, los treinta años que se dedicó a enseñar. Y da la cifra de doce mil alumnos "chicos, chicas, hombres y mujeres se han sentado en pupitres y me han oído explicar, cantar, animar, divagar, declamar, recitar, predicar". Alumnos que asistieron a sus clases y que a lo largo de los años se fueron sucediendo en las aulas de los cuatro institutos públicos de Nueva York donde McCourt impartió clase de lengua inglesa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2006/05/13/babelia/1147477817_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="https://ep01.epimg.net/diario/imagenes/2006/05/13/babelia/1147477817_850215_0000000000_sumario_normal.jpg" width="400" height="267" alt="Frank McCourt, en su casa de Nueva York."&gt;&lt;/img&gt;</content:encoded>
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      <title>Por Irlanda</title>
      <pubDate>Thu, 07 Sep 2000 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2000/09/08/paisvasco/968442013_850215.html</link>
      <dc:creator>Laura Espido Freire</dc:creator>
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      <category>Opinión</category>
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      <category>España</category>
      <category>Terrorismo</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,IRLANDA,ETA,Irlanda</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Las cenizas de Ángela&lt;/i&gt;, el primer &lt;i&gt;best seller&lt;/i&gt; del autor norteamericano de origen irlandés Frank McCourt, el escritor relata cómo siendo un niño su padre les hacía levantar a sus cuatro hermanitos y a él de la cama, les hacía desfilar y prometer que morirían por Irlanda en cuanto fuera necesario. Era un ritual reservado a las noches de borrachera monumental, cuando regresaba tambaleándose y cantando &lt;i&gt;Kevin Barry,&lt;/i&gt; uno de los himnos de la resistencia irlandesa a la dominación inglesa.El padre de McCourt, alcohólico y obsesionado por mantener una dignidad anticuada en mitad de una pobreza desoladora, en que los niños se le morían y la mujer, enferma, salía a los caminos para encontrar carbón y hacía cola frente a las instituciones de caridad para conseguir alimentos, se aferra como puede a las injusticias cometidas por la vida y la miseria, y a su breve pasado como miembro del IRA. Él &lt;i&gt;hizo su parte&lt;/i&gt;, tal y como se enorgullece en decir, y aunque no le ha servido de nada, ni siquiera le han ayudado en los peores momentos, espera que sus hijos hagan su parte también.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2000/09/08/paisvasco/968442013_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
    </item>
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      <title>"Madrid es una ciudad en la que se escucha y se habla"</title>
      <pubDate>Sun, 23 Jul 2000 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2000/07/24/madrid/964437868_850215.html</link>
      <dc:creator>Cesar G. Anton</dc:creator>
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      <description>"Madrid es una ciudad en la que se escucha y se habla"</description>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Declaraciones prensa</category>
      <category>Gente</category>
      <category>Sociedad</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,Madrid,ciudad,escucha,habla</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;Cuando un escritor vende 15 millones de libros en todo el mundo puede permitirse ciertas posturas presuntuosas. Pero cuando alcanza esa cifra después de pasar por la miseria de los barrios pobres de Irlanda primero, de las calles peligrosas de Nueva York después y más tarde dedica su vida a ser profesor de literatura, es difícil que la soberbia alcance ni un solo gesto de su rostro.Ése es el caso de Frank Mc Court (1930), autor de &lt;i&gt;Las cenizas de Ángela&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Lo es,&lt;/i&gt; que vio llegar su éxito con 66 años de edad. Este irlandés, adoptado por Estados Unidos, estuvo en Madrid y reabrió el viernes la puerta de la Fnac, reconstruida tras la bomba que hizo estallar ETA cerca el 12 de julio pasado. El jubilado profesor no deja escapar la posibilidad de hacer un gesto contra el terrorismo, aunque las bombas no le gustan como tema de conversación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2000/07/24/madrid/964437868_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>El autor de 'Las cenizas de Ángela' reabre la FNAC tras el atentado</title>
      <pubDate>Fri, 21 Jul 2000 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2000/07/22/madrid/964265070_850215.html</link>
      <dc:creator>Cesar G. Anton</dc:creator>
      <dcterms:alternative>El autor de 'Las cenizas de Ángela' reabre la FNAC tras el atentado</dcterms:alternative>
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      <category>Atentados coche bomba</category>
      <category>Daños materiales atentados</category>
      <category>Fnac</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Atentados bomba</category>
      <category>Atentados terroristas</category>
      <category>ETA</category>
      <category>Empresas</category>
      <category>España</category>
      <category>Música</category>
      <category>Grupos terroristas</category>
      <category>Economía</category>
      <category>Terrorismo</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,FNAC,ETA,autor,cenizas,Angela,reabre,FNAC,atentado</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;Nueve días&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2000/07/22/madrid/964265070_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>McCourt recomienda enseñar 30 años antes de escribir un 'best seller'</title>
      <pubDate>Tue, 18 Jul 2000 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2000/07/19/cultura/963957614_850215.html</link>
      <dc:creator>M. José Díaz de Tuesta</dc:creator>
      <dcterms:alternative>El autor de 'Las cenizas de Ángela' promociona su obra en España</dcterms:alternative>
      <description>El autor de 'Las cenizas de Ángela' promociona su obra en España</description>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Novela</category>
      <category>Narrativa</category>
      <category>Literatura</category>
      <category>Cultura</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,McCourt,recomienda,ensenar,anos,escribir,best,seller</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;El autor de Las cenizas de Ángela, una autobiografía en la que descendió al fondo de la pobreza que vivió de niño, y que le lanzó al estrellato de adulto, dijo ayer que la pobreza no le sirve de nada a nadie: "No hay que ser pobre para ser artista", declaró Frank McCourt en El Escorial. A una pregunta sobre la clave de su éxito, al que se somete amablemente, dijo: "Dedícate a enseñar 30 años y escribe un best seller".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2000/07/19/cultura/963957614_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>Pleito por los derechos de autor de 'Las cenizas de Angela'</title>
      <pubDate>Sat, 10 Jun 2000 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/2000/06/11/cultura/960674404_850215.html</link>
      <dc:creator>Isabel Piquer</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Un ex socio reclama a los McCourt su parte por una obra teatral y varios 'best sellers'</dcterms:alternative>
      <description>Un ex socio reclama a los McCourt su parte por una obra teatral y varios 'best sellers'</description>
      <category>Derechos autor</category>
      <category>Malachy McCourt</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Propiedad intelectual</category>
      <category>Propiedad</category>
      <category>Legislación cultural</category>
      <category>Derecho</category>
      <category>Política cultural</category>
      <category>Cultura</category>
      <category>Justicia</category>
      <media:keywords>McCOURT,_MALACHY_,ESCRITOR,MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,Pleito,derechos,autor,cenizas,Angela</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;Frank y Malachy McCourt, los hermanos (Frank es autor y Malachy protagonista) de Las cenizas de Angela, han alcanzado la fama narrando las peripecias de su escabrosa infancia en la Irlanda de los años treinta. El libro, que ganó el Premio Pulitzer en 1997, ha vendido cuatro millones de ejemplares, lo que ha generado cuantiosos dividendos a los niños de Limerick. Ahora, un autor dramático, viejo amigo y socio suyo, pide su parte del pastel.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/2000/06/11/cultura/960674404_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
    </item>
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      <title>Se publica en EE UU la segunda parte de "Las cenizas de Ángela" El libro aparecerá en España el 29 de octubre</title>
      <pubDate>Fri, 08 Oct 1999 22:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/1999/10/09/cultura/939420010_850215.html</link>
      <dc:creator>Juan Antonio Carbajo</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Se publica en EE UU la segunda parte de "Las cenizas de Ángela" El libro aparecerá en España el 29 de octubre</dcterms:alternative>
      <description>Se publica en EE UU la segunda parte de "Las cenizas de Ángela" El libro aparecerá en España el 29 de octubre</description>
      <category>Declaraciones prensa</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Estados Unidos</category>
      <category>Novela</category>
      <category>Narrativa</category>
      <category>Literatura</category>
      <category>Gente</category>
      <category>Sociedad</category>
      <category>Cultura</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,ESTADOS_UNIDOS,publica,EE,UU,segunda,parte,cenizas,Angela,libro,aparecera,Espana,29,octubre</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;Las cenizas de Ángela, un libro autobiográfico, transformó hace tres años a un profesor de instituto jubilado en un escritor de éxito. Frank McCourt relataba en sus páginas los episodios de su paupérrima infancia en un pueblo de Irlanda, donde se había trasladado su familia. Tis, la segunda parte de la obra, ha salido a la venta en Estados Unidos con una tirada de un millón de ejemplares, y en España, editado por Maeva, se pone a la venta el 29 de octubre.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/1999/10/09/cultura/939420010_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
    </item>
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      <title>El médico a palos</title>
      <pubDate>Sun, 28 Feb 1999 23:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/1999/03/01/paisvasco/920320801_850215.html</link>
      <dc:creator>Javier Mina</dc:creator>
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      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Opinión</category>
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      <category>Literatura</category>
      <category>Cultura</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,medico,palos</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;JAVIER MINA  Los mitos ya no son lo que eran, ahora se caen. Incluso se hacen trizas. Acaba de suceder con el que sostenía que la fe, además de mover montañas, podía lograr cosas mas apañadas y menos abruptas, como curar a los enfermos. Tras revisar todos los estudios tendentes a probar que una creencia y una oración podían poseer enormes efectos terapeúticos, la revista The Lancet se ha mostrado categórica: no hay tal y sí poco rigor científico.Cuando no mala fe. Lo cierto es que los sesudos contradictores podían haberse ahorrado el trabajo, porque de todos es sabido que en los tiempos en que había más religión que medicina la gente se moría a patadas. Se moría tanto que nadie ha sobrevivido para contarlo.  De ahí que resulte inexplicable que el 99% de los galenos norteamericanos siga creyendo en el poder curativo del creer o que el 75% piense que las oraciones de los allegados influyen en la salud del paciente. A lo mejor lo hacen para paliar las carencias de una seguridad social no universal como es la yanqui, a menos que pretendan ponerse a resguardo contra las demandas por errores médicoa: ¿que le hemos amplutado la pierna buena? Lo siento, nadie rezó por usted, ¿ha probado a creeer en alguien más que en su jodido picapleitos? Pero eso no es todo, quiero decir que la relación entre la botica espiritual y los coscorrones y mataduras de la carne ya estaba viciada desde el principio. En efecto, la mayor parte de la fe occidental tiende a pensar en la vida como tránsito y en el padecimiento terrenal como garantía de la felicidad del otro mundo; ahora bien, si la fe y la oración sirven para superar las flaquezas terrenales, ¿cómo van a trabajar al mismo tiempo para prolongar un estado a todas luces indeseable? Sin contar con que siempre será más la salud del alma que la del cuerpo.  Un gran conocedor de la religión, el hambre, los postemas y la fe política, amén de otros sufrimientos diversos, me refiero al autor de Las cenizas de Ángela, se pasma por que en su Irlanda de adopción todo trabaja -incluso una clase médica clasista y mal formada- para la muerte. No es de extrañar que el chiquillo, porque no cuenta con más de 8 o 9 años de edad, pese a haber presenciado la muerte prematura de tres hermanos, se muestre así de amargo: "El maestro dice que morir por la fe es una cosa gloriosa, y papá dice que morir por Irlanda es una cosa gloriosa y yo me pregunto si hay en el mundo alguien que quiera que vivamos".  Pero no hace falta desplazarse a la verde, envidiada y divisa Irlanda para vérselas con lo mismo. Aunque no nos lo parezca, todavía sigue vigente en nuestros pagos el "Euskadi ala hil" que, con un poco de suerte y a tenor de lo que proclaman ciertos rumores, pronto será traducido al más moderno "Euskal Herria o ya veremos" que le tomará el relevo así se pronuncie el adiós a las armas supuestamente definitivo. Y digo supuestamente porque, según parece, lo más definitivo que podamos estar de la paz completa dependerá del diagnóstico que establezca quienes sin ser médicos ni capellanes andan siempre cortejando la muerte y aún a veces -pero antes- provocándola, y que podrían volver a las andadas como no se cumplan sus proyectos o no les casen las piezas de la nación que pretenden.  Por eso no resulta nada sorprendente que los hijos espirituales de tan particular boom, a saber la muchachada superalegre e hipercombativa, hayan manifestado el deseo expreso de seguir dando guerra. La expresión jugaría al equívoco de no mediar certezas tales como los más de 150 ataques con estragos y las más de 120 amenazas a ciudadanos con nombre, apellidos y... ojos, como gusta decir nuestro lehendakari. Pero aunque así fuera, aunque sólo pretendieran dar guerra metafórica, habría sido preferible que se hubieran decantado por dar amor, incluso literal y sexoseguramente hablando, porque nada hay más triste que unos jóvenes mordidos por los perros de la guerra.  Lo malo es que, desprovistos del recurso al rezo, sólo podremos curarles la herida con puntos y vacuna antirrábica. Y para eso hay que ser mucho médico. Y echarle mucha imaginación.&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <title>Las cenizas de la Navidad</title>
      <pubDate>Thu, 18 Dec 1997 23:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/1997/12/19/sociedad/882486009_850215.html</link>
      <dc:creator>Vicente Verdú</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Las cenizas de la Navidad</dcterms:alternative>
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      <category>Frank McCourt</category>
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      <category>Novela</category>
      <category>Narrativa</category>
      <category>Literatura</category>
      <category>Cultura</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,cenizas,Navidad</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;Abro las páginas de &lt;i&gt;Le Nouvel Observateu&lt;/i&gt;r y allí aparece la portada de &lt;i&gt;Les Cendres dÁngela,&lt;/i&gt; se repasa las listas de éxitos en &lt;i&gt;The New York Time&lt;/i&gt;s y allí esta &lt;i&gt;Angela&lt;/i&gt;observan los mesas de las librerías en Roma, Berlín o Madrid y se repite la misma fotografía en sepia de su cubierta. En apenas un año, esta autobiografía de Frank McCourt se ha convertido en la biografía universal de la pobreza. A todos nos interesan los relatos sobre la fastuosidad, pero, más allá, un gen induce a interesarse por lo más ínfimo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/1997/12/19/sociedad/882486009_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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      <guid isPermaLink="true">https://elpais.com/diario/1997/12/11/cultura/881794804_850215.html</guid>
      <title>Con 'Las cenizas de Ángela' recibió el Pulitzer de Biografía</title>
      <pubDate>Wed, 10 Dec 1997 23:00:00 GMT</pubDate>
      <link>https://elpais.com/diario/1997/12/11/cultura/881794804_850215.html</link>
      <dc:creator>Amelia Castilla</dc:creator>
      <dcterms:alternative>Con 'Las cenizas de Ángela' recibió el Pulitzer de Biografía</dcterms:alternative>
      <description>Con 'Las cenizas de Ángela' recibió el Pulitzer de Biografía</description>
      <category>Declaraciones prensa</category>
      <category>Biografías</category>
      <category>Premios Pulitzer</category>
      <category>Frank McCourt</category>
      <category>Novela</category>
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      <category>Turismo</category>
      <category>Cultura</category>
      <category>Sociedad</category>
      <media:keywords>MCCOURT,_FRANK_,ESCRITOR,PREMIOS_PULITZER,cenizas,Angela,recibio,Pulitzer,Biografia</media:keywords>
      <content:encoded>&lt;p&gt;Frank MacCourt (Nueva York, 1930) esperó a cumplir 60 años para escribir la historia de su vida. "Cuando se vive en un callejón, en una casa situada al lado de un retrete, imitar a Joyce no funciona", asegura el autor de Las cenizas de Ángela (Maeva Ediciones), ganador del Premio Pulitzer de Biografía 1997. Sus memorias, de las que se han vendido 1,2 millones de ejemplares, se venden en 18 países y se han convertido en un éxito editorial.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="https://elpais.com/diario/1997/12/11/cultura/881794804_850215.html" target="_blank"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded>
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